viernes, 2 de septiembre de 2011

EJERCICIO PARA PRACTICAR SIGNOS DE PUNTUACIÓN

Los signos de puntuación son muy importantes. Ellos nos permiten dar pausa y sentido a las ideas que pretendemos transmitir.
Le sugiero que elaboren el escrito de la segunda fase, usando oraciones cortas, con complementos breves.
Dichas oraciones deberán ser claras y directas.

Practiquemos la puntuación con el siguiente ejercicio:

Tres hermanas casaderas, Soledad, Julia e Irene, conocieron a un joven y apuesto caballero, licenciado en letras y las tres se enamoraron de él. Pero el caballero no se atrevía a decir de cuál de las tres hermanas estaba enamorado. Como no se declaraba a ninguna, las tres hermanas le rogaron que dijera claramente a cuál de las tres amaba. El joven caballero escribió en un poema sus sentimientos, aunque "olvidó" consignar los signos de puntuación, y pidió a las tres hermanas que cada una de ellas añadiese los signos de puntuación que considerase oportunos. La décima era la siguiente:

Tres bellas que bellas son
me han exigido las tres
que diga de ellas cual es
la que ama mi corazón
si obedecer es razón
digo que amo a Soledad
no a Julia cuya bondad
persona humana no tiene
no aspira mi amor a Irene
que no es poca su beldad

Deberás poner la puntuación de tal forma que se entienda que ama a Soledad: no continúes hasta que tengas tu respuesta.

Soledad leyó la carta:

Tres bellas, ¡qué bellas son!,
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón.

Si obedecer es razón,
digo que amo a Soledad;
no a Julia, cuya bondad
persona humana no tiene;
no aspira mi amor a Irene,
que no es poca su beldad.

Ahora anota la puntuación correcta para que diga que ama a Julia, no debes leer lo que sigue hasta que tengas tu respuesta.

Julia en cambio:


Tres bellas, ¡qué bellas son!,
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón.


Si obedecer es razón,
¿Digo que amo a Soledad?
No. A Julia, cuya bondad
persona humana no tiene.


No aspira mi amor a Irene,
que no es poca su beldad.

Y ahora que sea Irene la favorecida, no veas abajo:

Dijo Irene:

Tres bellas, ¡qué bellas son!,
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón.


Si obedecer es razón,
¿Digo que amo a Soledad?
No. ¿A Julia, cuya bondad
persona humana no tiene?
No. Aspira mi amor a Irene,
que no es poca su beldad.

Así pues persistía la duda, por lo que tuvieron que rogar de nuevo al joven que les desvelara quién era la dueña de su corazón. Cuando recibieron de nuevo el poema del caballero con los signos de puntuación las tres se sorprendieron:

Ahora anota la puntuación de tal forma que no amé a ninguna:

Tres bellas, ¡qué bellas son!,
me han exigido las tres
que diga de ellas cuál es
la que ama mi corazón.


Si obedecer es razón,
¿Digo que amo a Soledad?
No. ¿A Julia, cuya bondad
persona humana no tiene?
No. ¿Aspira mi amor a Irene?
¡Qué!... ¡No!... Es poca su beldad.

(Citado por Roberto Vilches Acuña en "Curiosidades literarias y malabarismos de la lengua". Editorial Nascimiento. Santiago de Chile, 1955)


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Tel fijo: 57 81 81 20 y 55 77 61 07



2 comentarios:

yol dijo...

Hola, muy buen ejercicio, gracias por compartir

yol dijo...

Muy buen ejercicio, gracias por compartir